El desarrollo del capital humano es parte constitutiva de este vertical, no un apéndice administrativo. La excelencia jurídica no se sostiene sin profesionales que crezcan con la institución. Por eso, la Escuela de Formación en Abogacía Pública es uno de los instrumentos centrales de este vertical: forma, actualiza y especializa al cuerpo profesional en derecho público, nuevas tecnologías jurídicas y transformaciones normativas.
La construcción de una carrera administrativa clara, con criterios objetivos de progreso y reconocimiento del desempeño, es la condición organizacional que hace posible que ese talento permanezca y se profundice dentro del organismo.